Esfuerzo es poder hacer actividades contraintuitivas por una razón que se me escapa de las manos, por algo que imagino que es bueno o que me conviene.
Disciplina es aplazar la recompensa y decidir en un momento de lucidez lo que voy a hacer, sin dejarme llevar por lo que me provoque hacer.
En esa tensión constante encuentro el disfrute de los días, la fuerza para ir medianamente tranquila por la vida, sabiendo que he podido acompañarme de la mejor manera en innumerables situaciones y podré hacerlo una vez más.
Ahora me dispongo a meterme bajo las sábanas y disfrutar de esta satisfacción de saber cuidarme, de darme momentos maravillosos, de apostar por mí y de maravillarme de mi propio potencial (de aprender, de amar y de compartir)
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