“el tiempo que quieras” es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer. C. Lispector
domingo, 10 de julio de 2022
Hoy (240/365)
sábado, 9 de julio de 2022
Trastos nuevos (239/365)
Voy trayendo objetos nuevos cada día para intentar que mi casa se parezca a mí. Me gusta ver todo en su lugar, las cosas limpias y sin estorbar. Nada más distinto a mí. Construyo un refugio del caos del mundo y de mi propio caos; intento proporcionarme un lugar de serenidad. Pongo flores y plantas, enciendo velas aromatizadas y dispongo la vajilla para que se vea linda en los estantes. Cada vez que abro la puerta, voy sintiendo que la emoción de la novedad se va decantando y que los muebles empiezan a pertenecer al lugar en donde han sido instalados.
Igual que yo, mi casa empieza a parecerse a un lugar habitado por alguien que se parece a mí. Mi casa es un lugar lleno de preguntas, un espacio en donde intento domar la ansiedad de perderlo todo en la vida, sin comprender siquiera lo que significa "todo".
Aquí estoy, prendida de los trastos que amo, de los recuerdos felices que me constituyen, de los afectos que me sostienen jugando a que sigo mi propio camino, en mi propia casa, viviendo mi propia vida. De eso se tratan los objetos que voy comprando y que voy organizando en el espacio al que me he mudado. Me voy pareciendo a esta casa de ventanas grandes y demasiada luz. Me organizo yo también y aprendo a habitarme de nuevo.
viernes, 8 de julio de 2022
Enamoradiza (238/365)
Despertar en brazos de alguien que amas y sentirte dichosa. Mirar hacia atrás y tratar de comprender cómo es que llegamos hasta aquí. Celebrar con el desayuno la intimidad que solo florece cuando se ha compartido tiempo y experiencias de la vida.
No nos une un lazo convencional, no es un lazo que asegure dos partes. Lazo es una forma de nombrar a una fuerza de cuidado y cariño que hace que nos mantengamos cerca. Eso es una forma de decir que hay cosas que nuestros cuerpos comprenden mejor y nosotros solo nos dejamos llevar. Mi cuerpo, al menos, lo experimenta como una profunda ternura, ganas de cercanía y de verle reír. Cuando él se aproxima, mi cuerpo se alegra de todas las formas en las que sabe alegrarse un cuerpo.
Le digo que lo quiero y me deja hundirme en sus brazos mientras profiere un lúcido silencio en el que he aprendido a escuchar las cosas que quiere decirme. No significa nada, pero yo comprendo.
Me dice frases cotidianas y yo no soy capaz de evitar una réplica porque estoy inundada de una sonrisa escandalosa.
Me encanta inventarme esta forma inusual de acompañar y dar abrigo; de dejarme cuidar y compartir los días que traen tormentas y dichas.
Por supuesto que estoy enamorada. Enamorada de este momento y de la forma en que nos presentamos cuando nos encontramos. Enamorada de la certeza de haber amado en esta vida. Enamorada del coraje que exhibe mi corazón para abrirse y resistir los embates del amor humano.
jueves, 7 de julio de 2022
Feng shui (237/365)
miércoles, 6 de julio de 2022
esfuerzo y disciplina (236/365)
martes, 5 de julio de 2022
amuleto (235/365)
Me he convertido a mí misma en un puente entre lo que más temo y el poder de resucitar. Me refugio en mi propia ceremonia fúnebre, me protejo con la certeza del fin de todo lo que amo. Camino un paso tras otro, derecho hacia la destrucción; la única puerta posible para el nacimiento de alguna otra cosa. Antes de emprender algo que me ilusiona reflexiono sobre mi propia muerte, la descomposición inevitable de mi cuerpo y la fugacidad de cualquier placer. No hay logro que resista, no hay triunfo que me sobreviva.
Pero atesoro el acto mismo de amasarme y transformarme en una sustancia flexible y blanda. Aprecio el momento en que me derrito y me escurro por entre las rendijas de un día cualquiera. Desaparecer y hacerlo con plena consciencia.
Por eso mañana, cuando enfrente un momento importante, sentaré a mi lado a la señora muerte para que me recuerde que solo se trata de dejar que la emoción del momento deshaga nudos dentro de mí y la intensidad del momento me despoje del vicio de esconderme detrás de mí misma. Me presento ante el mundo con la voluntad de amar como una bandera. No tengo nada más para ofrecer que mi esfuerzo por doblegar mi temor, temor que comparto con todos los seres. Que la señora muerte a mi diestra, sea mi amuleto.
lunes, 4 de julio de 2022
Reirnos juntas (234/365)
Lo que más extraño de estar cerca de mi hermana menor es la risa; los ataques de risa que nos agarran por las cosas más tontas. Extraño escucharla toser después de una carcajada y reírnos más y decirnos los apodos cariñosos que hemos ido acumulando por décadas. Extraño reírnos de nosotras mismas y una de la otra; de las historias de la familia que nos contamos una y otra vez; de nuestros recuerdos, de nuestros momentos felices de la infancia, de nuestros fracasos estrepitosos en el amor y en el sexo; de nuestros proyectos de vida conjunta.
Daría todo por poder pasar las tardes de los sábados y las noches de los domingos con la cabeza apoyada en su panza viendo alguna película que nos sabemos de memoria, haciendo absolutamente nada más que compartir el tiempo de nuestra vida.
Con nadie me puedo reír como me río con ella. Nadie conoce mi humor y mi estupidez como ella, porque en nadie confío más que en ella. Solo en su amor transparente me dejo caer por completo; arte que nos ha llevado años perfeccionar, pero lo hemos logrado y ahora nos lanzamos desde todas las alturas en el pozo de amor que contemplamos desde dos orillas diferentes de esta América Latina que nos separa, pero no definitivamente, porque no hay tierra ni tiempo equivalentes a la magnitud de este lazo y de este afecto que le da vida a nuestras vidas.
Quiero mover el mundo para traerla por un par de semanas a esta orilla y dejarla reír y dejarla llorar por todos los días en que lo ha hecho allá, solita, sin mi, sin mi risa y sin mi llanto que la acompañen. Quiero traerla aquí a mi ladito para reírme yo y para llorar yo en sus manos esta alegría de tenerla en mi corazón y ser parte de esta celebración de todo lo que vale la pena celebrar en este mundo.
domingo, 3 de julio de 2022
Deseo para los dos (233/365)
Lo importante de conocer personas y de cruzar nuestros destinos es la posibilidad de cultivar el amor adentro independientemente de lo que pase, de cuanto dure, de qué tan intenso sea el vínculo; lo importante es lo tanto que podemos despertar a nuestra capacidad innata de amar.
En esta noche, por ejemplo, en que la casa está completa (las plantas, el perro y yo, rodeadas de los objetos que necesitamos y que nos hacen la vida más bella) quisiera compartir esta emoción con un hombre hermoso al que extraño tener cerca. Lamento que sea un mal momento para cruzarnos y luego pienso que no importa el tiempo o el silencio, porque su risa y su voz pronunciando mi nombre repetido abrieron una cerradura de mi corazón, eso ya es un regalo estupendo. Entonces no importa si no puedo llamarlo o disfrutar de un instante de su presencia en esta casa, porque no hay forma de desprenderlo a él de lo único que atesoro: la certeza de un corazón que ama sólo porque puede, porque sabe amar; la alegría de imaginarle feliz, a él y a todos los seres, solo porque ser feliz es la meta que compartimos y quiero eso para mí y para los demás.
Pienso en él, lo extraño y me resbalo en las preguntas que le hago a su ausencia. Me incorporo.
Sonrío mientras pongo las manos sobre mi pecho para sentir los ecos de mi palpitar; repito palabras como una oración mientras tengo su sonrisa en mi mente: "que sea feliz, que vea brillar su propia sabiduría en los rincones oscuros de los días, que pueda reposar en el silencio del que está hecho". Apago la luz de mi casa nueva y deseo lo mismo para mí.